EL ARTE RUPESTRE

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EL ARTE RUPESTRE

Mensaje  Mergalon el Lun 23 Mar 2009 - 12:39

EL ARTE RUPESTRE PALEOLÍTICO – EL ARTE DE LA LUZ y EL ARTE DE LAS TINIEBLAS

En contra de lo extendido de esta idea, el arte parietal paleolítico no es exclusivamente un “Arte de las Cavernas”. Un reciente estudio ha demostrado que si bien en ochenta y ocho yacimientos franceses las manifestaciones artísticas se encontraban en la oscuridad, en sesenta y cinco casos éstas estaban expuestas a la luz del día. De hecho pueden distinguirse tres situaciones diferentes: las cavernas profundas, que implicaban el uso de una iluminación artificial; los abrigos iluminados, en mayor o menor medida, de forma natural; y los yacimientos al aire libre.



Bisonte y cierva de la cueva de Altamira (Santillana del Mar - Cantabria)


En los refugios se constata casi siempre la presencia de hábitat en los alrededores inmediatos de las paredes pintadas (la gente vivía allí y realizaba sus actividades cotidianas en contacto directo con las pinturas). No ocurría lo mismo con las cuevas profundas que, generalmente, no estaban habitadas. Sin duda, el arte no gozaba de una misma consideración en uno y otro caso, pues en el fondo de las cavernas casi nunca se destruía, borraba o estropeaba, mientras que, en los refugios, las capas arqueológicas (detritus del grupo) acababan recubriendo los muros decorados. A la luz o en la oscuridad, los motivos representados eran los mismos y manifestaban concepciones idénticas, aún cuando las técnicas hayan podido variar en función del lugar. El arte paleolítico es, fundamentalmente, desde el comienzo hasta el fin, un arte animalista en el que la mayoría de los animales representados son herbívoros de gran tamaño. En general son predominantes las representaciones de caballos, sean cuales sean los períodos, las regiones, las formas y las técnicas utilizadas (aunque localmente puedan verse superados en número por bisontes ó ciervos).



Pez y toro de la cueva de La Pileta - Benaoján, Málaga (Parque de la Prehistoria de Teverga - Asturias)


El tema del caballo constituye, de algún modo, la trama del arte parietal lo que resulta particularmente sorprendente si se tiene en cuenta que dicho animal, aunque figuraba regularmente en la dieta de los hombres del paleolítico, por lo general se consumía en menor cantidad que el reno y el bisonte, e incluso menos que la cabra montés en las zonas montañosas y de roquedos.



Panel de las manos y bisonte rampante de la cueva del Castillo (Puente Viesgo - Cantabria)


Los animales se dibujaron de perfil, sin prestar atención a su escala, y se representaron de cuerpo entero o reducidos a la cabeza o los cuartos delanteros. En la mayoría de los casos son precisos e individualizados, pudiéndose identificar ciertos detalles como el sexo, la edad o la actitud.



Zorro de Altxerri y osos de Ekain - País Vasco (Parque de la Prehistoria de Teverga - Asturias)



Existen representaciones humanas aunque son minoritarias en relación con los animales pintados o grabados (se han censado aproximadamente un centenar). Aparte de su relativa escasez, las representaciones humanas presentan dos características destacadas: están casi siempre incompletas y son poco naturalistas (aparecen siempre toscas, simples y caricaturescas).



Caballos y felinos de Chauvet en Ardèche - Francia (Parque de la Prehistoria de Teverga - Asturias)


Si bien las representaciones humanas completas son excepcionales, los miembros corporales son mucho más numerosos (manos en positivo y negativo, cabezas y sexos femeninos y masculinos). Las criaturas compuestas conocidas como brujos, que presentan al mismo tiempo características humanas y animales, constituyeron también un tema particular.



Figura antropomorfa itifálica de la Peña del Candamo y signos claviformes de El Pindal - Asturias (Parque de la Prehistoria de Teverga - Asturias)


EL ARTE RUPESTRE AL AIRE LIBRE

Las representaciones (fundamentalmente grabado inciso fino y piqueteado), de un espectacular repertorio de figuras animales (caballos, cabras monteses, ciervos, etc.), sobre planos rocosos completamente al aire libre, constituyen un caso excepcional en el conjunto de lo hasta ahora conocido en el arte paleolítico. La estación rupestre de Siega Verde, junto con el vecino yacimiento portugués de Foz Coa, es uno de los más importantes conjuntos de arte paleolítico de este tipo en toda Europa.


Panel 5 de Siega Verde (Villar de la Yegua - Salamanca): destaca sobre el resto de las figuras la representación de un gran bóvido, que parece ser el centro del panel, en cuyo interior aparece un cánido.


Siega Verde constituye el último vado antes del encajamiento del río Águeda en Los Arribes, por lo que ha sido un importante lugar de paso de animales y hombres a través de los siglos. Pese a las frecuentes sequías, derivadas de la gran fluctuación del caudal del río, existen en la zona pozas que conservan agua en los momentos más secos, tradicionalmente lugares de abrevadero de animales; hecho que podría explicar la existencia de un asentamiento de grupos cazadores-recolectores.


Panel 5 de Siega Verde (Villar de la Yegua - Salamanca): cánido piqueteado (ejemplo único del yacimiento por no tratarse de una pieza de caza). Protomo de caballo piqueteado y cuadrúpedos indeterminados (bóvidos).


Los animales representados en los grabados poblaban la Meseta durante la última glaciación, si bien, por lo general, únicamente fueron representados aquellos que constituían piezas de caza. Aunque este aspecto apoyaría una significación de magia propiciatoria para la caza (lo semejante produce lo semejante), sumado a la existencia probable de un código oculto en la composición de los animales, está claro que los grabados se muestran abiertamente “están realizados para ser vistos”; por lo que en este sentido no es desechable la idea de que en realidad marquen territorios entre tribus cazadoras que se desplazaban de forma estacional.


Panel 6 de Siega Verde (Villar de la Yegua - Salamanca): representaciones de caballos en piqueteado (todos mirando a la izquierda) en las que se marca el pelaje de la crin.


Los grabados fueron realizados mediante dos técnicas: piqueteado e incisión. El piqueteado consiste en la creación de figuras mediante la percusión (directa o indirecta) con un material duro, posiblemente piedra, sobre las placas rocosas formando pequeños hoyos. La incisión se realizaba mediante presión sobre la superficie con un material puntiagudo, creando líneas continuas que formaban las figuras.


Panel 8 de Siega Verde (Villar de la Yegua - Salamanca): figuras de bóvidos realizadas en piqueteado (con cabeza oblonga y hocico chato) y representaciones de caballos.


Es frecuente el uso de ambas técnicas simultáneamente, utilizándose la incisión unas veces para perfilar mejor los piqueteados y otras para realizar el boceto previo. Generalmente se utilizaba el piqueteado en figuras grandes (bóvidos y équidos) y la incisión en representaciones de menor tamaño (cérvidos y cápridos)




Cerro de San Isidro (Domingo García - Segovia): representaciones de caballos en piqueteado.


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