1.1.- LA EDAD DEL COBRE

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1.1.- LA EDAD DEL COBRE

Mensaje  Mergalon el Dom 21 Jun 2009 - 20:59

La Edad del Cobre, también llamada Calcolítico o Eneolítico, es una fase intermedia entre la Edad Moderna de la Piedra o neolítico y la Edad del Bronce. Se reserva esta denominación para algunas culturas, que presentan rasgos claramente diferenciados, en el periodo entre el 2500 y el 1800 a.C.

El bronce es una aleación de cobre y estaño y, antes de usarse el bronce, se usó cobre. Esa época es a la que se llama calcolítico, esta edad sin embargo es poco aceptada ya que los primeros cobres eran, en general bronce natural, aunque se usa para diferenciar esta edad, en la que el bronce era fabricado artificialmente. El cobre fue el primer metal que utilizó el ser humano y lo hizo hace aproximadamente 5000 años, a finales del Neolítico.

En la Península Ibérica el uso del cobre se generaliza hace 4000 años, coincidiendo con las construcciones megalíticas y la Cultura del Vaso Campaniforme, la cual es exponente de estas culturas calcolíticas y se caracteriza por la decoración por zonas.

El Calcolítico

El empleo de los metales supone un gran avance en el marco cultural, en el ocaso de la época neolítica. La utilización del cobre da nombre a la primera fase de la llamada Edad de los Metales: el Calcolítico o la Edad del Cobre.

Al Calcolítico se asocian dos culturas en la Península. Entre los años 2.500 y el 1.800 a. C. surge en la zona murciana y almeriense la Cultura de los Millares, nombre del principal yacimiento. Pertenecía a una sociedad densamente poblada, con una agricultura de regadío más desarrollada. En el poblado se pueden observar inmensas murallas y otras obras de fortificación.

Los Millares es un poblado prehistórico situado en el municipio de Santa Fé de Mondújar, a 17 km de Almería, España. Es uno de los yacimientos más importantes de la Europa de la Edad del Cobre, y da nombre a la Cultura de Los Millares, que se extendió por Andalucía, llegando hasta Murcia y el sur de Portugal


Cuenco de Los Millares


La cultura de Los Millares. Tras los profundos cambios en la forma de vida que tuvieron lugar en el neolítico, el descubrimiento de la metalurgia del cobre da inicio a un nuevo periodo de la historia, el calcolítico. Los útiles metálicos generan una mayor eficiencia tanto en la producción de alimentos como en las actividades de defensa y ataque, y también genera la necesidad del control de las rutas de aprovisionamiento del cobre. Esta nueva situación es la causa, en la península Ibérica, de la aparición de la cultura de Los Millares, cuyas características principales son:

1- Alto grado de fortificación de los poblados, lo que contrasta con las poblaciones neolíticas precedentes, dispersas y con pocas protecciones.
2.- Enterramiento de Los MillaresNecrópolis en el exterior de los poblados, con abundancia de enterramientos megalíticos colectivos en forma de tholoi.
3.- Diferenciación social acusada en las tumbas


Enterramiento de Los Millares


El poblado está situado estratégicamente próximo a las minas de cobre de la sierra de Gádor, en un promontorio en forma de espolón, entre el río Andarax y la rambla de Huéchar. Tiene una ciudadela interior amurallada y está rodeado por otras tres murallas, reforzadas con torres de planta semicircular y bastiones; cuenta además con numerosas defensas exteriores en las elevaciones cercanas (se han localizado hasta 13 fortines), muchas de ellas fuertemente defendidas mediante murallas concéntricas. Se cree que se utilizaban también para el almacenamiento de cereales.

Se estima que podía contar con una población de unas 1500 personas. La necrópolis, frente a la muralla exterior, ocupa unas 2 ha, y contiene cerca de un centenar tumbas, la mayoría tholoi. Dentro de las murallas se encuentra un conjunto de viviendas simples, junto con un gran edificio con evidencias de fundición de cobre.


Los Millares


Otra cultura dentro de la Edad del Cobre es la Cultura del vaso campaniforme, desarrollada entre el 2.200 y el 1.700 a. C., cuya principal característica es su distribución por toda Europa. Hay una gran presencia de cuencos y vasijas cerámicas con la forma de campana invertida y una serie de objetos de ajuar de cobre en tumbas que evidencian la existencia de élites sociales diferenciadas por su nivel de riquezas. Se han encontrado restos en la desembocadura del río Tajo, en Portugal, Cataluña, Madrid (Ciempozuelos) y el Guadalquivir.


Vaso campaniforme procedente de Ciempozuelos. Se pueden hallar en sepulturas individuales, con ajuares funerarios que incluyen objetos de cobre.Corresponden a la fase más avanzada del Calcolítico.

Puñal de lengüeta de cobre hallado en una tumba de la cultura campaniforme en San Román de Hornija (provincia de Valladolid); se conserva en el Museo Arqueológico de Valladolid (España)

Puntas de Palmela, de cobre, halladas en una tumba de la cultura campaniforme de San Román de Hornija

Extensión aproximada de la cultura del vaso campaniforme



En el centro peninsular hallamos también la cultura de Las Motillas, elevaciones defensivas situadas en el entorno del Guadiana. El denominado de manera genérica, Bronce Manchego (mal conocido como Cultura de las Motillas) hace referencia a una civilización sedentaria, que basaba su sustento en la ganadería y la agricultura y se desarrolló en La Mancha (en gran parte de la Provincia de Ciudad Real, prácticamente toda la Provincia de Albacete y algunos enclaves de Toledo y Cuenca) durante el Neolítico y la Edad del Bronce (aproximadamente entre el 2200 y el 1500 a. C.). Se le considera uno de los substratos indígenas que dio origen a la Cultura Ibera.

Esta cultura se caracterizó, principalmente, por la construcción de asentamientos fuertemente fortificados, formados por viviendas apretadas en cinturones de murallas concéntricas que formaban varios niveles escalonados, dando una apariencia de cerro artificial (Tell) al asentamiento y facilitando su defensa frente a las invasiones y el control efectivo del territorio circundante.

Sin embargo, el fenómeno cultural de más importancia es el de los monumentos megalíticos. Son grandes enterramientos colectivos, también comunes en el resto de Europa y que aparecieron en la zona atlántica, relacionados con el desarrollo de las creencias religiosas. Los monumentos son muy diversos, desde el dolmen hasta las tumbas de corredor, construidas con enormes piedras y techadas posteriormente con una gran losa plana, aunque a veces preferían elementos más pequeños. Se encuentran por todo el territorio peninsular, pero los más significativos se sitúan en Andalucía oriental. Tienen su origen en el Neolítico, a comienzos del cuarto milenio y se prolonga hasta mediados del tercero, ya en la Edad del Bronce.


Dolmen de Tella (Huesca)


Interior de la Cueva de Menga, Antequera (Málaga), dolmen evolucionado a tumba de corredor: cámara funeraria precedida de un amplio corredor formado por grandes piedras



También comenzó el desarrollo de la cultura talayótica hacia el año 2.000 a. C. en las Islas Baleares. Su nombre deriva de las grandes torres defensivas, troncocónicas y construidas con enormes piedras en torno las cuales se establecían los poblados. Además, había otro tipo de monumentos llamados taulas, que al parecer eran altares de sacrificio situados al aire libre, de tres o cuatro metros de altura, de las que se conservan una treintena en Menorca. El tercer tipo de monumento caracterizado por su vastedad era la naveta, edificio rectangular terminado en ábside y construido con grandes bloques de piedra, que servía como lugar de enterramiento colectivo


Entrada y muralla del poblado talayótico de Ses paisses, Mallorca.


Talayot circular de Mallorca


Taula de Talatí de Dalt, cerca de Mahón, Menorca



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